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miedo - La emoción del ego, que contrasta con el amor, la emoción que nos dio Dios; el miedo se origina en el esperado castigo por nuestros pecados que demanda nuestra culpa; el terror que resulta de lo que creemos que nos merecemos y que nos lleva a defendemos atacando a otros, lo cual simplemente refuerza nuestro sentimiento de vulnerabilidad y de miedo, y establece un círculo vicioso de miedo y defensa.
milagro - El cambio de mente que modifica nuestra percepción del mundo del ego—de pecado, culpa y miedo—al del perdón del Espíritu Santo; es la expresión de unirse a otro lo que corrige y deshace el error de la separación; los milagros trascienden las leyes de este mundo para reflejar las leyes de Dios; se logran por medio del Espíritu Santo o Jesús a través de nosotros, y son los medios para sanamos a nosotros mismos y a otros; no debe confundirse con el concepto tradicional de los milagros como cambios en los fenómenos extemos.
muerte - Mente errada: el testigo último de la aparente realidad del cuerpo y de nuestra separación de nuestro Creador que es Vida; si el cuerpo muere entonces tiene que haber vivido, lo que significa que su creador—el ego— tiene que ser real y estar igualmente vivo; la muerte se ve como el castigo extremo por nuestro pecado de separación.Mente correcta: el abandonar tranquilamente el cuerpo después que éste haya cumplido su propósito como medio de enseñanza.
mundo - nivel I: el efecto de la creencia del ego en la separación, la cual es su causa; es dar forma al pensamiento de la separación; el mundo, que es la expresión de la creencia en el tiempo y el espacio, no fue creado por Dios, Que trasciende el tiempo y el espacio totalmente; a menos que se refiera específicamente al mundo del conocimiento, mundo se refiere sólo a la percepción, el mundo de la post-separación del ego.nivel II: mente errada: El mundo de la separación refuerza la creencia del ego en el pecado y la culpa y perpetúa la aparente existencia de este mundo. Mente correcta: el mundo se convierte en un lugar donde aprendemos nuestras lecciones de perdón, un recurso didáctico que utiliza el Espíritu Santo para ayudamos a trascender el mundo; así el propósito del mundo es enseñamos que no hay mundo alguno.
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