¿Qué tan lejos o qué tan cerca están los venezolanos de la paz y de ver las
cosas con los ojos del amor?

Las cosas que siempre han sobresaltado para mí acerca de los venezolanos es su devoción a lo sagrado, su deseo de alcanzar lo máximo posible espiritualmente, y un alto grado de inteligencia. Estoy conciente de la situación que vive el país, pero algo me dice que tal como Venezuela fue la cuna de uno de los seres que más influencia tuvo para la libertad de tantos pueblos, puede ser así mismo la cuna de una nueva percepción, y de una verdadera justicia, a todos los niveles. Tengo una gran fe en este pueblo. Y ésta me dice que la paz será la
decisión que el país tomará al final. Cuán cerca o cuán lejos está el país de la paz depende de cuántos venezolanos se unan al movimiento de paz, de perdón, y de amarse los unos a los otros independientemente de las diferencias sociales, económicas y políticas que existan. Tienen que saberse hermanos ante todo, y desear ayudarse, apoyarse, y acabar con toda traza de injusticia. Esto complace a Dios, pues es de Dios.

¿Qué opina de los venezolanos, qué le irradian cuando está de visita en el
país?

Cada vez que me estoy preparando para volver a Venezuela ya comienzo a sentir una alegría incontenible en mi corazón. Adoro estar aquí, y lo que realmente me toca el corazón es la calidad humana, la hospitalidad genuina del venezolano. Nuevamente, estoy conciente de que hay personas que se han olvidado de que lo bueno vive en su corazón, pero esto es así en todas partes. Pero lo que realmente siento cuando estoy aquí es mucho amor, entrega y un deseo de querer dar lo mejor de sí. Otra cosa que admiro es que aún se conserva la tradición de los hijos pedir la bendición a los padres. Cada oportunidad que tengamos de poder bendecir a otros es un peldaño más en el ascenso hacia Dios. El se regocija con cada bendición que nos damos los unos a los otros.



Una Vida Iluminada