Los errores, como usted le llama a los pecados, ¿pueden considerarse
paradigma del pensamiento?

El error original fue creernos separados de Dios, y nuestro sistema de pensamiento está basado en ese error por lo que la respuesta sería un rotundo sí. Pero en ese caso nos referimos a la mentalidad errada que piensa desde el contexto o paradigma de que es algo separado, que está sola y a merced de fuerzas ante las que se siente impotente. Nuestro SER, lo que Dios realmente creó, no piensa así por lo que es obvio que el error original no le afectó en absoluto. Pero al nosotros creernos ser lo que no somos, le damos una falsa realidad a la mente errada. Pero la mentalidad cuerda también se encuentra en nuestra mente y tenemos acceso a ella. A esta parte de la mente es a la que queremos llegar pues desde ella podemos tomar decisiones cuerdas, decisiones basadas en el Amor, en lo que es bueno, en lo que es de Dios, y por ende, de nuestro verdadero Ser.

¿Cómo se puede romper el patrón de conducta para no cometer errores?

La única manera de romper el patrón de cualquier conducta errónea o no amorosa es ante todo, reconocerlo. En otras palabras, hay que darse cuenta de que aquella conducta que ocasiona dolor, sufrimiento, culpa, resentimiento, fue una conducta motivada por un pensamiento, creencia errónea, y el primer paso es reconocer esto, no defendernos, sino simplemente y con honestidad hablar con Dios, con el Espíritu Santo y no tan solo admitir el error sino declarar que no queremos cometerlo más. Es un honesto arrepentimiento. Luego la creencia, el pensamiento errado se le entrega al Espíritu Santo, y es El Quien se encarga de eliminar todas las consecuencias de dicho error. Esa es Su función. La nuestra es decir la verdad, arrepentirnos, entregarlo. Y no tenemos que esperar hasta sentirnos bien para hacer este proceso. Hay que hacerlo en el momento que sientes la culpa, pues todo acto que no procede del amor acarrea culpa. Al Espíritu Santo redimirnos del error, nos llega nuevamente la paz, la conciencia de nuestra inocencia. En esencia es una confesión que se le hace directamente al Espíritu Santo. Se puede igualmente hacer la confesión a un cura o ministro. Lo importante es no taparlo, no proteger o defender los actos nacidos del miedo o del no amor.





Entrevista en Venezuela El santo entendimiento y milagros